viernes, 12 de febrero de 2010

Racionar o Racionalizar



La crisis económica, y su corolario de penuria en las cuentas públicas, ha abierto el mercadillo de ideas para recortar el gasto. Elena Salgado lidera esta tormenta de ideas, sobre todo por su relevante posición (controlando una de las tijeras de poda más afiladas que existen en el jardín).

El primer problema es si hay o no que podar. Hay optimistas: los que creen que todo puede seguir como antes, que en algún momento nos despertaremos de la pesadilla, y que pronto los brotes verdes inundarán el jardín. Les recomiendo informarse mejor para darse cuenta de la magnitud del roto que tenemos en la economía y en las cuentas públicas; no deseo que se trasforme en un pesimista (optimista bien informado), sino que al menos tome conciencia de que vamos a tener que romper más de un huevo para que la tortilla de la sostenibilidad pueda cocinarse.

El segundo problema es la técnica de la poda. Aquí hay jardineros cínicos que dicen: ¡Hay que recortar el gasto... en todos los lugares menos aquí, donde yo estoy tan a gusto! Hay otros que creen en el poder tántrico de los derechos adquiridos, las conquistas históricas, y la retórica de leyes y declaraciones políticas; y hay otros que, estimulados por la pulsión de equidad (entendida esta como la minimización de la envidia fraternal), abogan reducir todos a la vez, y en igual proporción.

Este último grupo coincide en buena medida con lo que hace habitualmente hacienda: recorte lineal en las partidas "no obligadas", es decir, no condicionadas fuertemente porla senda histórica. Se dice que el presupuesto histórico de un centro o servicio público se compone de tres partes: lo del año pasado, un poco más para compensar la infación, y otro poco más para prevenir revueltas. Al romperse con este modelo, algunos gastos quedan menos atados a la dependencia de senda: inversiones (lo más socorrido, y si no que se lo pregunten a Pepiño Blanco); subvenciones a entidades (aquí se puede aprovechar para castigar a las más desafectas (que se lo pregunten a Esperanza Aguirre); gastos corrientes en bienes y servicios (siempre se pueden fotocopiar menos y salir menos de viajes); y en personal, congelar donde se puede congelar: la subida de sueldo, la cobertura de vacantes, y la renovación de eventuales.

Anotación para el sector sanitario: las recetas farmacéuticas entran dentro de los gastos recortables; pero sólo aparentemente, pues aunque con costes variables del sistema, la propia lógica de tener que pagar todo lo que se prescribe, lleva a que sea un gasto más sólido que el de personal: sólo recordemos que en veinte años ha subido proporcionalmente de un 17 a un 30% del gasto agregado general (farmacia hospitalaria y de recetas), mientras que personal ha bajado de un 68 a un 55% (hablo de memoria en las cifras en este momento).

¿Qué ocurre cuando la tijera de podar hace este movimiento de recorte?; que no distingue entre "músculo" y "grasa"; y es aquí donde despiera un orfeón donostiarra de protestas de personas legítimamente agraviadas, que muestran cómo se van a resentir las actividades de administraciones, colegios, hospitales, centros de salud, protección de incendios o vigilancia forestal...

¿Hay alternativas en este momento?; me temo no... porque no tenemos la cultura y madurez administrativa necesaria, y porque estamos metidos en unas prisas enormes, que nos han entrado para demostrar en pocas semanas que somos un país serio que hace los deberes (minutos antes de los exámenes!).

Sin embargo, si que hay otras opciones más eficientes para gobernar priorizando el gasto social, que nos permiten superar las dependencias de senda (o mitigarlas). Sólo recordar una iniciativa muy práctica que se ensayó en las reformas británicas de los primeros contratos programa:

Al negociar el presupuesto de un centro o servicio público para el siguiente año (sería mejor negociar y presupuestar en marcos trienales), la reflexión parte de las dos siguientes preguntas:

SI PUDIERAS INCREMENTAR UN 5% EL GASTO, ¿DÓNDE Y CÓMO AUMENTARÍAS?
SI TUVIERAS QUE REDUCIR UN 5% EL GASTO, ¿DONDE Y CÓMO REDUCIRÍAS?

La gimnasia de gestión del aumento y la disminución, practicada frecuentemente (al menos una vez al año), ayudaría a una buen forma física del jardinero que debe podar; y la poda se iría haciendo anualmente, gobernando con racionalidad el cambio en los servicios públicos.

Era sólo una idea; sé, estimada Elena Salgado, que llega tarde, y que es mejor decir que cada diez funcionarios jubilados, sólo se dotará uno nuevo. Sólo le deseo larga salud y tardío retiro a nuestros medicos, enfermeras y demás trabajadores sanitarios...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El gran periodista Sergio Alonso, le da a Freire la ducha escocesa, escribiendo entre oras cosas las siguientes palabras, en un equilibrio entre la racionalizacion periodistica y el racionar:

La futura Casa de la Primaria arranca con mal pie. Las ramas madrileñas de algunas de las organizaciones que la componen acaban de protagonizar uno de los ridículos más sonados que se recuerdan en la historia de la sanidad española. Equiparable, incluso, y ya es decir, al que hizo la Organización Médica Colegial (OMC) con la ley del vino y con la prescripción enfermera. Ridículo antológico porque horas después de que acudieran solícitas y aborregadas a la llamada del fallido líder socialista madrileño Tomás Gómez para hacer política contra Juan José Güemes y el PP en Madrid, y lanzaran un glorioso comunicado contra el área única, solicitando "su paralización al Tribunal Constitucional", el propio Ministerio de Sanidad, regido por el PSOE, se descolgó con un clarificante mensaje: no habrá recurso desde el Gobierno porque la norma de Madrid es absolutamente legal. Dicho en pocas palabras: en una muestra de honestidad política e institucional encomiable, Trinidad Jiménez, les ha dejado en evidencia, colgadas de una brocha y, si me permiten la expresión, con el culo al aire. Por si a alguien le quedaba alguna duda, lo ocurrido deja claro ya qué organizaciones sanitarias actúan como meras correas de transmisión de la facción más rancia y trasnochada del PSOE, la misma que entona a todas horas la cantinela de la privatización y que es vapuleada cada vez que hay elecciones en la capital. Lean la lista de los firmantes del antológico comunicado emitido el día 12 de febrero, analicen los destinatarios de subvenciones públicas oficiales de algún municipio madrileño e, incluso, del Gobierno de Castilla-La Mancha, y obtendrán valiosas conclusiones. ¡Bonita manera de dilapidar los recursos públicos mientras se esquilma a los ciudadanos a base de impuestos!

(...)Y, por último, resaltar también el papelón que han hecho Lucas Fernández y José Manuel Freire, que no ha podido tener peor estreno como asesor áulico de aburrido Tomás Gómez. Desde lo ocurrido en Leganés, no se recuerda ridículo mayor por parte de un supuesto líder de la oposición. El mal hacer de la corte que le rodea ha destapado la red que hay tejida en Madrid. Una red a la que lo que menos le importa es la sanidad y que, como se ha visto, está además absolutamente desinformada. Tomás el breve, como se le conoce también en Ferraz, ha quedado desacreditado, en fin, para hacer cualquier crítica sanitaria a partir de ahora. El ridículo que ha hecho y que conscientemente ha obligado a hacer a las organizaciones que acudieron solícitas a su llamada no puede ser mayor.

Para saber mas:

http://www.gacetamedica.com/gacetamedica/articulo.asp?idart=464749&idcat=698&idcal=&vd=19/02/2010%2016:06:00&vh=28/02/2010%2018:00:00&texto=freire&filtro=yes

José Repullo dijo...

Amigo anónimo; cuando leo estas cosas de los pseudoperiodistas radicales de la derechona (o les oigo en radio o en la TDT) me produce mucha tristeza; es un modelo de crítica que sólo vale para destruir, para crispar, para engendrar bilis...
Hace algún tiempo decidí no prestarle más atención; mi condena moral es absoluta, y creo que es totalmente inútil aproximarse a estas personas para cruzar argumentos o buscar ideas compartidas o contratadas.
De joven creía más en la fuerza de la dialéctica; ahora soy más pesimista. Cuando el lado oscuro de la fuerza engulle a alguien, sólo en la última escena de Spilberg puede encontrar redención; en la vida real no espero ni eso.
Un abrazo y gracias de todas formas por traernos este libelo a la luz pública
repu