jueves, 4 de febrero de 2010

¿Reinventar la pólvora del buen gobierno?




Los que nos gobiernan en Madrid, junto con el enorme coste de gobernar “sin complejos”, al menos aportan mayor claridad con su desparpajo (y no me refiero sólo a la Presidenta Aguirre despachándose a gusto contra sus adversarios). Para ellos está claro que los jefes de servicio y sección de los hospitales son “cargos de libre designación”. Puestos de confianza, ¡vaya!. Como el jefe de gabinete, o la Vice-Consejera.

Ya avisamos del problema hace tiempo; podemos ir al artículo de Sendín y mío cuando pasaron a cuchillo a los “adversarios” clínicos del Hospital Severo Ochoa de Leganés:
http://www.elpais.com/articulo/madrid/sanidad/publica/crisis/profesionalismo/buen/gobierno/elpepiautmad/20060908elpmad_11/Tes/

Pero en el comer y en el arrascar todo es empezar; y la tentación (política, partidaria o gerencial) de someter los reinos de taifas al control superior del monarca, está ahí, y forma parte del imaginario colectivo.

La tentación está justificada en muchísimas ocasiones: frente a los costes de interferencia política (conveniencia o clientelismo partidario), están los costes de ineficiencia burocrática: las burocracias profesionales (médicas en este caso), pueden llegar a tomar su puesto de trabajo en gestión clínica (la llamada “plaza en propiedad”) como un auténtico baluarte para sus propios objetivos personales (poder profesional, tiempo discrecional de mañana, y dinero de tarde –público y privado).

Aunque parezca chocante, no sólo puede privatizar la derecha política: un empleado público puede privatizar de forma silente su puesto de trabajo simplemente hurtando tiempo y esfuerzo del quehacer público para el que se le contrata, y dedicándolo a sus asuntos particulares (siguiendo el famoso adagio que dice “lo malo de trabajar es que no deja tiempo para hacer dinero).

Parece que entro en contradicción con lo que decía antes: si se trata de un problema de pillos o piratas, habrá que intervenir desde arriba para restaurar el orden. Pero aquí se plantea el problema típico de los dilemas del buen gobierno: ¿quién vigila al que vigila?; ¿cómo protegernos de quien nos protege?; ¿cómo protegemos al sistema de nosotros mismos (seamos quienes seamos)?

Se trataría de buscar un sistema de designación de jefaturas de servicio y sección que huyera tanto de la vitalicia dimensión, como de la arbitraria cooptación. Un proceso abierto, con concurrencia, con trasparencia, con garantías para todas las partes, con un proyecto de gestión para el servicio sanitario, con una temporalidad definida, con un proceso de evaluación de desempeño y revalidación del cargo formalizado, y con una calidad de puesto de trabajo para que los directivos clínicos se sientan atraídos por esta responsabilidad.

¡Cielos!; ¿no había inventado INSALUD a mitad de los años 80 ya una norma de nombramiento que venía a aplicar estos modernos principios?... ¿alguien se acuerda?; ¿alguien sabe porqué nos gusta tanto inventar la pólvora, y luego volver a olvidar la fórmula?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Si cuando os den otro cargo mejor pagado que los anteriores.

Anónimo dijo...

rascar, Repullo, rascar. no arrascar.

Ramón dijo...

Qué guapo Freire ayer en el Correo. Y hoy le saca los peros mi amiga Lis http://milenuno.blogspot.com/2010/02/jose-manuel-freire-el-almendro.html

Pero yo en el fondo sé que sabe de lo que habla. Aunque sigo notando que en gestión sanitaria hay una clase dirigente y otra dirigida.

Un abrazo

José Repullo dijo...

Parece que el tema escuece; como yo no he sido consejero, creo que me es más fácil opinar (y "rascarme" las rozaduras de los amigos opinadores).

Mi criterio es sencillo: lo que está bien es bueno que se diga y se defienda; lo diga Agamenón o su porquero; descalificar algo porque lo dice alguien, nos llevaría muy lejos (impugnar el teorema de Pitágoras por la mala vida que pudiera llevar el sudodicho).

Por supuesto que LA PERSONA que dice las cosas tiene su relevancia (y las circunstancias en las que lo dice); pero eso no quita que una defensa de normas de buen gobierno, es una gran noticia para el SNS; ojalá Trini y Ana Pastor, o mejor, Zapatitos y Rajoy, salieran mañana prometiendo hacerlo ...

Un abrazo y gracias

Ramón dijo...

Lis os sigue de cerca: http://milenuno.blogspot.com/2010/03/repullo-nos-devuelve-el-orgullo.html