sábado, 12 de abril de 2008

La INCOMPETENCIA total de Güemes hace estallar la Salud Pública en Madrid


Para conducir automóviles hay que sacarse el carnet; se ve que para conducir Consejerías no lo piden. Sólo así se explica que en el último organigrama de la Consejería de Salud de Madrid, una inesperada voladura haya acabado tanto con la Dirección General como con el Instituto de Salud Pública, siendo difícil encontrar los fragmentos de esta explosión en distintas esquinas de la nueva organización.

Imposible entenderlo desde ninguna perspectiva, aunque no se comparta; por ejemplo, si fuéramos liberales (como predica Esperanza Aguirre), pensaríamos en privatizar la provisión de servicios sanitarios y en limitar la solidaridad favoreciendo copagos y fugas de colectivos del aseguramiento público … en jerga técnica… promoveríamos la reducción de los llamados “bienes preferentes o de mérito”; pero los bienes públicos (que generan amplias externalidades, no hay posibilidad de exclusión ni rivalidad en el consumo) son siempre defendidos como ámbito de intervención del Estado (por ejemplo, defensa, orden público, justicia, infraestructuras, y ¡salud pública! …).

Se conoce que hay una diferencia entre ser simplemente liberal, y ser liberal ilustrado, y en esta caso cualquier rastro de ilustración brilla por su ausencia.

Si se trata de hacer cosas originales, entonces sí que se han ganado un premio importante: a ninguna Comunidad Autónoma (del PP, del PSOE o de los nacionalistas) se ha ocurrido este despropósito. Es tan insólita la cosa, que ni siquiera sabemos como enfocar la crítica al asunto. Para que no crean que es sectarismo, sería realmente útil que los valencianos (del PP y bastante liberales, aunque se ve que más ilustrados) les explicaran cómo han impulsado y desarrollado la estructura de Salud Pública, desarrollando una experiencia, esta sí verdaderamente innovadora, que está siendo seguida con atención por mucha gente.

Sólo me viene a la cabeza una idea de forma reiterativa: esto lo han hecho por pura incompetencia; por una ignorancia tan atrevida que lleva al borde del abismo a una institución, sin que quepa encontrar ni siquiera un beneficio para los intereses particulares de los que la gobiernan.

No es buena la explicación, lo sé; pero la avala la Ley de Murphy, en uno de cuyos principios se afirma “si la incompetencia puede explicarlo, no busques otra causa”. Y es que a mí no se me ocurre otra causa.

Pobre Madrid; no se si superaremos fácilmente esta época de entropía y desgobierno que nos espera… Sólo cabe rogar a San Cosme y San Damián que no venga una emergencia de salud pública en los próximos tres años.

AH… Y NO DEJÉIS DE IR A LA WEB DONDE SE PUEDE FIRMAR PARA PROTESTAR POR ESTA MEDIDA, Y ESTAR ATENTOS A CUALQUIER INICIATIVA DE RESISTENCIA A ESTE GOBIERNO REGIONAL DE MADRID QUE NOS HA TOCADO SUFRIR

http://saludpublicamadrid.blogspot.com

miércoles, 2 de abril de 2008

Entre Gérvas-Pérez y Borrel-Badía ... reflexionando sobre primaria



No dejen de ir al número que acaba de salir de Gestión Clínica y Sanitaria (número 35):
http://www.iiss.es/gcs/gestion35.pdf

Borrel y Gené-Badía exponen una visión interesante de los logros de la atención primaria, y una visión crítica de los retos que le toca ahora enfrentar.

Me gusta en particular un párrafo que no puedo evitar reseñar, referido a una de las experiencias de “reforma de la reforma”, como son las EBAs catalanas (Entidades de Base Asociativa, a modo de centros de salud de los médicos y gestionados cooperativamente por éstos): ...


“Por parte de los médicos les da miedo el frágil soporte legal de estas empresas (EBAs), un contrato que al expirar puede renovarse bajo condiciones draconianas. ¿Por qué surgieron entonces, y por qué subsisten? En realidad ya se sabía que este modelo no podría generalizarse, pero se daba salida a un sector de médicos emprendedores, que difícilmente se acomodaban a una administración casposa, y a su vez era el revulsivo necesario para su modernización. Algo así como un catártico que se administraba el propio sistema” (las palabras en negrita son mías).

Lo sorprendente de este párrafo es que se puede generalizar a todas las “nuevas” formas de gestión, que se aplicaron a los centros y servicios de nueva creación, y que al hacerlo así, autolimitaban su alcance a dichos servicios, abandonando de facto la principal tarea que era modernizar la gestión de los centros y servicios realmente existentes; toda la atención política y gestora para los “Alziras” y poco o nada para las “Fes”. En otro momento hablaremos de este fenómeno del pilotaje sin rumbo, que ha desencadenado tres reacciones posibles: la fuga hacia delante (privatizar la provisión de lo nuevo, moda valencia y madrileña), la retirada (reintegrar al modelo administrativo las fundaciones, moda gallega), y la consolidación de dos redes (los viejos y los nuevos, incluso con posibilidad de movilidad ... dentro de cada uno de los dos mundos paralelos, como en la moda andaluza).

Las recetas para primaria cubren un amplio espectro y todas tienen actualidad e interés; pero van en una línea de racionalismo incrementalista: mejor gestión, mayor delegación, nuevos perfiles profesionales, más TICs, etc. Sólo plantean cambios estructurales en el reposicionamiento del componente comunitario y la generación de una dimensión aplicada de la salud pública (“agentes de Salud Pública”), que tiene mucho alcance para un debate dentro de este ámbito.

Sin embargo, se diría que hay un mensaje subyaciendo las propuestas: pasar la agobiante carga del médico de familia a alguien: a la enfermera, a la auxiliar, a la tecnología, a la medicina comunitaria ... y mejorar con la gestión la efectividad del poco tiempo médico disponible, y las múltiples interacciones que la población y la red sanitaria ha ido creando.

La crítica de Gérvas-Pérez a este diagnóstico y terapia es por la poca radicalidad, y apunta (en la línea acostumbrada) a la necesidad de mayor alcance: reivindica el médico personal, y una reflexión juiciosa sobre la efectividad y racionalidad de la práctica clínica, incluida la “prevención”; la lectura de su aportación es tan recomendable como estimulante intelectualmente ... veamos un párrafo ...

“Los médicos generales/de familia devienen por este proceso en “mediatras” que prestan atención sólo a los pacientes crónicos estabilizados que pueden cumplir con las citas y “okupan” las agendas con poca justificación científica (los demás pacientes, agudos y crónicos desestabilizados, terminan en algún servicio de “urgencias”, bien médicos generales a turnos para los “sin cita”, bien servicio de urgencia propiamente dicho). Las nuevas tecnologías potencian las actividades preventivas irrelevantes y terminan de ofuscar al médico general/de familia, que confunde, por ejemplo, tablas de riesgo con tablas de decisión (grave error) , y se aplica enconadamente al control de los “factores de riesgo cardiovascular”, en lugar de, por ejemplo, centrarse en manejar adecuadamente la insuficiencia cardiaca. (...) Los médicos generales/de familia, sutil pero no inocentemente manipulados por la industria, terminan creyendo que los factores de riesgo son enfermedades, y que las “pre-enfermedades” tienen existencia real, lo que lleva la medicalización de la vida diaria.”

La crítica a Gérvas-Perez que cruzan los otros autores parte de atribuir un dominio de la nostalgia a ese médico general/de familia, personal y accesible, que domina en la narrativa de Gérvas desde hace años, recordando el ocaso histórico de los APDs (médicos de pueblo 24h x 365 d )...

Por mi parte ... he de confesar que ante el dominio creciente de la MBA “medicina basada en el atolondramiento” (que no “Master in Business Administration” como alguno podría creer por las siglas), casi empiezo a sesgarme a favor de Gérvas-Perez (lo cual me cuesta un esfuerzo con todo lo que he polemizado en el pasado con el bueno de Juan).

Creo firmemente en las ventajas del equipo de atención primaria; pero la necesidad de un director de orquesta es esencial cuando hay una partitura llena de comorbilidades (argumentos melódicos) y de proveedores de cuidados que sólo piensan en su propia disciplina (instrumentos musicales); además, un director de orquesta no necesita saber tocar todos los instrumentos...

¿Habría una “tercera vía”?; por ejemplo, un médico “muy personal” para los pacientes, que trabaje dentro de un equipo de colegas que aporte un entorno estimulante y que le de resueltos los mil problemas y rutinas para los que no se necesita ser médico?.

Pero para buscar esta segunda o tercera vía, habría que moverse ... y no me resisto a reseñar un párrafo genial del trabajo de Borrel y Badía:

“En ocasiones hemos tenido la impresión de que determinados responsables de la sanidad tenían como objetivo fundamental salir en los medios cada semana con alguna “buena noticia” que dar. ¡Curiosa paradoja!, una sanidad politizada pero sin grandes políticas.”

miércoles, 26 de marzo de 2008

LEGSA XXI: la terapia para un SNS anoréxico




La legislatura estrena zapatos nuevos. Dentro de poco volveremos a ver a políticos nuevos o renovados a la búsqueda de ideas-fuerza que sirvan para legitimar y articular proyectos de gestión.

Por lo tanto, toca recordar los grandes temas pendientes. En un foro que realizamos sobre ciudadanía sanitaria (SESPAS y la Asociación de Juristas de la Salud), tuve ocasión de hacer una síntesis que trascribo sobre una alternativa en tres pasos, situada en el inicio de 2007: (
http://www.ajs.es/RevistaDS/VOLUMEN%2015/SESPAS/SESPAS-04.pdf )

PRIMER PASO : “Constitución de una comisión mixta Congreso- Senado con un claro mandato de buscar las claves de un nuevo contrato social por un SNS sostenible, y que de aquí al final de la legislatura aprovechara para desarrollar su trabajo técnico. Esto posibilitaría que en el inicio de la siguientes legislatura nacional (y con los responsables autonómicos ya asentados tras los comicios de 2007), se tuviera un punto de partida para la siguiente fase.” LAMENTABLEMENTE, ESTO HA CADUCADO Y SE HA DESAPROVECHADO UN TIEMPO MUY VALIOSO.

SEGUNDO PASO: "Elaboración de un texto refundido de la Ley General de Sanidad de 1986, de la Ley de Cohesión y Calidad de 2003, con el añadido de algunos artículos que introduzcan la ciudadanía sanitaria, la normalización del modelo de aseguramiento poblacional, y el desarrollo de un nuevo modelo de gobierno del SNS." PLENAMENTE VIGENTE (aunque técnicamente parece que más que un texto refundido, procedería una nueva Ley General que integrara y actualizara contenidos)

TERCER PASO: "Buscar sobre la base de este proyecto con fuerzas políticas, sindicales y profesionales un gran pacto social, emulando el alcanzado por los agentes sociales en el Pacto de Toledo de la Seguridad Social". PLENAMENTE VIGENTE, TAMBIÉN ... y ascendiendo en la agenda pública de discusión.


En resumen; destacaría hoy como gran tema que puede abrir la legislatura sanitaria, la elaboración de la LEY GENERAL DE SANIDAD DEL SIGLO XXI, que con cuatro años por delante, crea en marco y contexto apropiado para buscar e incorporar lo consensos políticos, institucionales, técnicos y sociales que se precisan para abordar reformas estructurales, que hoy ya todos consideran necesarias e inevitables.

¿Ponemos entre todos el cascabel al gato?; ¿ponemos una LEGSA-XXI al SNS?

martes, 11 de marzo de 2008

Campaña electoral “insana”



Terminó la campaña; votaron los españoles; estamos a la espera de nuevo gobierno. Los partidos han pasado de la formulación de valores etéreos a un mercado de propuestas concretas para colectivos diana. Se echa a faltar más reflexión; una narrativa que una los valores con las líneas de trabajo y las propuestas; un cemento dialogado y maduro que permita conjugar el quiero y el puedo.

Junto a esto, el ruido enorme que ya nos acompañó toda la legislatura; el Partido Popular, cuya voluntad y raciocinio se encuentra abducido por una secta político-mediática que apenas recluta a un tercio de sus votantes (hooligans más que votantes en este caso), ha seguido con su sistemático proceso de tremendismo y radicalidad, que ayuda tan poco a enfrentar los verdaderos problemas, como a crear hostilidad entre los ciudadanos.

El gobierno saliente y el Partido Socialista, cuyas debilidades en el gobierno y la gestión general y sectorial son evidentes para todo el que haya seguido con cierta atención esta legislatura, pueden perfectamente escabullirse de la rendición de cuentas, al tener a la oposición política en críticas de brocha gruesa y en descalificaciones que se aproximan al insulto.

In-sana (poco sanitaria) campaña, porque en este debate tan poco edificante, nuestro sector, la sanidad, y nuestra organización, el Sistema Nacional de Salud, han quedado en un rincón, desatendidos y olvidados como lamentablemente suele ocurrir (salvo cuando hay malas noticias financieras como en la Segunda Conferencia de Presidentes).

De todas formas, habida cuenta cómo el debate partidario, en las claves en que se ha dado últimamente, tiende a estropear todo lo que toca, casi es preferible que haya estado bajo en la agenda política. O sea, que puede ser sano el haber sido insana.

La gran pregunta para la nueva legislatura: ¿habremos acabado la bronca que no nos deja trabajar sectorialmente?; ¿se terminará la insoportable levedad del gobierno sanitario, para buscar reformas estructurales?; ¿habrá espacio para intentar un nuevo contrato social por la sanidad pública?.

Los primeros tambores de la nueva batalla ya se escuchan; muchos piden un pacto como el de Toledo; de un lado dicen que sólo si Madrid y Valencia dejan de privatizar la provisión podría haber pacto; y en éstas dos comunidades, especialmente Madrid, los nuevos Don Pelayos y Pelayas se preparan para la reconquista del Partido Popular y de las Españas; si para lo segundo hay que jugar a la desobediencia civil (lo de educación para la ciudadanía será sólo un aperitivo), pues se juega sin problema... Algunos piensan que en esta clave, las conductas diferenciadoras y fragmentadoras de estos territorios, pueden darles el dudoso título de auténticos “abertzales del SNS”.

Esperemos que estos tambores se atenúen, y que el sentido común acabe imponiéndose. Demasiado ruido para trabajar; demasiado odio para construir; demasiada ambición para crear cohesión social y futuro para las nuevas generaciones ...




jueves, 28 de febrero de 2008

En Campaña ... electoral!


Tengo el gusto de incorporar unas reflexiones de mi compañero de trabajo y amigo Luis Angel Oteo, inspiradas en medio de una “tensa” campaña electoral, en la cual los grises están prohibidos, y sólo lo blanco y lo negro campan en el inmenso secarral de ideas del espacio público y publicado... Y dentro de este panorama, la sanidad brilla con luz propia ... por su ausencia!

José Repullo


¡Vibraciones en el SNS!

Luis Ángel Oteo

Ha tocado la campanilla y aquí no se mueve nadie. Qué paz, qué sosiego..., el comienzo de un nuevo nirvana sanitario...,un mundo con armonía..., proclamemos todos juntos (y en unión) a los cuatro vientos los mejores augurios y credenciales para nuestro SNS. La pasión y la esperanza parece que no se amortizan nunca, nos acompañan fielmente en el transcurso de nuestra apacible vida sanitaria.

Hay Dios mío ....no se lo que me pasa y eso es lo que me pasa, que diría Ortega. Qué lío me estoy armando con la sustancia sanitaria de los efusivos programas electorales de los partidos políticos, hoy en épica campaña.


Pero ...

  • ¿ Estamos seguros de que las nuevas generaciones recogerán templadito el legado sanitario que nosotros heredamos?
  • ¿ Estamos seguros donde está la línea de flotación del SNS?.
  • ¿ Estamos seguros de que gobernamos, controlamos o coordinamos alguna función esencial de la cadena de valor del conjunto del sistema?
  • ¿ Estamos seguros de la dosis de ADN-dinosaurio que acompaña inexorablemente a nuestras organizaciones sanitarias?
  • ¿ Estamos seguros de decir algo apropiado sobre la sostenibilidad de la Torre de Babel sanitaria?
  • ¿ Estamos seguros de quién otorga la reputación y/o reconocimiento profesional en el sector sanitario público ..... la autoridad sanitaria , la sociedad civil, el mercado omnipresente, los entes corporativos, .... o cae del cielo?
  • ¿Estamos seguros de como hincarle el diente al ecosistema organizativo y al genoma burocrático de los servicios sanitarios públicos ?

O no estamos seguros de nada...y solamente los necios están seguros de "casi" todo.


miércoles, 20 de febrero de 2008

¿Qué fue antes, el huevo o la tortilla?



Surgió una reflexión en una sobremesa hace unos días. ¿Habremos hecho una reforma sanitaria ejemplar en España?; o más bien habremos narrado como épica de reforma una serie de acontecimientos sobrevenidos al sector sanitario, y en el cual el escaso peso político de la sanidad ha sido ocultado con una retórica reformista...

Un ejemplo: La Ley General de Sanidad, universalizó la asistencia ... cuando ya la Seguridad Social la había generalizado a casi toda la población; ¿no sería que el régimen residual de la beneficencia para pobres era tan incómodo de gestionar por diputaciones y ayuntamientos, que simplemente éstos se lo sacudieron de encima y les dieron cartilla de la Seguridad Social?.

Otro ejemplo: Pasamos de un sistema “Bismarck” de seguridad social financiado por contribuciones de trabajadores, a otro “Beveridge” de sistema nacional de salud financiado por impuestos ... pero ¿no sería más bien que la Seguridad Social se replegó para garantizar las prestaciones “contributivas” y expulsó de su seno a todo lo que no encajaba con este esquema (sanidad y servicios sociales)?.

Podríamos poner otros muchos más. Quizás sea injusto decir que no ha habido un frente reformista con méritos propios. Pero la bajísima prioridad política de la sanidad, ha hecho que ningún gobernante asuma realmente riesgos en promover cambios que signifiquen costes políticos o económicos relevantes.

De hecho, si miramos a fondo la Ley General de Sanidad (1986) y la Ley de Cohesión y Calidad (2003) veremos la escasísima potencialidad regulatoria que conllevan: ¿qué cosas que antes de estas Leyes no se podían hacer ahora se pueden, y qué cosas que antes se podían hacer, ahora no pueden hacerse?.

Por lo tanto parece que nos hemos especializado en aprovechar eventos externos para componer piezas de nuestra reforma sanitaria, y para elaborar una narrativa épica que embellezca nuestro pasivo papel.

Se suele decir que para hacer una tortilla hay que romper huevos. En la reforma sanitaria española parece que por no romper huevos, hemos usado los que se había caído al suelo para hacer nuestra tortilla.

viernes, 1 de febrero de 2008

CASO AGUIRRE - LAMELA


Acabo de publicar una columna de opinión en la revista SISTEMA digital
http://www.fundacionsistema.com/News/ItemDetail.aspx?id=778


Creo que mis opiniones sobre el lamentable caso de las sedaciones en el Hospital Severo Ochoa de Leganés no pueden ser más claras ... en este texto creo que intento expresar la idea de que cuando a las malas intenciones se une la torpeza política, se crea una combinación explosiva ...


Trascribo el primer párrafo ...



EL CASO -AGUIRRE-LAMELA-GÜEMES

En pocas ocasiones se producen más despropósitos en un mismo proceso de decisión política. Una denuncia “anónima” desde marzo de 2005 desencadena una tempestad de movimientos en el eje Esperanza Aguirre – Manuel Lamela (Consejero de Sanidad entonces) que se lleva por delante en un par de años la carrera profesional de un buen puñado de médicos de la sanidad pública y el prestigio de un hospital como el Severo Ochoa de Leganés.