viernes, 1 de enero de 2010

Los bonos caducan; el de Güemes en 2010.


La principal dificultad para evaluar el desempeño de los políticos y sus proyectos, es que no hay correspondencia entre los éxitos y fracasos que se observan, y los aciertos y destrozos que ellos han provocado con sus decisiones.

El desajuste viene por dos vías; ex ante y ex post.

Ex ante: los sistemas sociales tienen mucha inercia, y estropearlos lleva su tiempo; también arreglarlos (esto incluso más). Además, en ocasiones, los políticos se encuentran administraciones no muy endeudadas (como creo que le pasó a Gallardón en el ayuntamiento de Madrid). Ambas situaciones, la capacidad de vivir de las rentas, o de obtener rentas endeudándose para la legislatura siguiente, son BONOS que facilitan que por mal que se haga se obtengan algunos beneficios, sin pagar un coste político o electoral por los desaciertos.

Ex post: cuando empieza a haber problemas, o cuando no hay más que deudas en el arca de hacienda, también se puede hacer gestión temeraria: jugar al filibusterismo político, o a endeudar a las generaciones venideras; para hacer esto se necesita relajar mucho los principios éticos, y vendarse los ojos para practicar esta gestión temeraria. Si se hace esto, también se obtienen BONOS adicionales para superar la legislatura indemne.

Pero en la Comunidad de Madrid todos los bonos se están acabando. Y además, la gestión realizada acaba pasando factura; el cobrador del frac aparece cada mañana a recordarnos que hemos hecho demagogia y que ahora o hacemos más demagogia, o toca dar la cara.

Supongo que este es el momento donde algunos políticos gustarían de escapar a otra cartera o responsabilidad. Porque esta es otra; en la vida civil, las deudas te persiguen; en la vida política se endosan al siguiente; ¡pobre siguiente!...

jueves, 17 de diciembre de 2009

NAVIDADES BLANQUI-NEGRAS



Algunos me recriminan por tener abandonadito este blog. Tienen razón y bien que lo siento. Pero la vida va tan rápido, que en ocasiones no da tiempo ni a hacer una breve crónica.

Me asomo a la ventana para ver el tiempo que hace en el SNS

Aquí en Madrid hay hielo negro; la Consejería de Salud ha perdido el norte y se ha embarcado en un proyecto de área única, impulsado más por ideología y resabios (frente a los de primaria y a los liberados sindicales) que por racionalidad y sensatez; y esto, más que un charco, va a acabar siendo un barrizal; donde nos meten a todos, y va a costar muchísimo salir. De nada va a valer eso de “ya te lo había dicho yo….”

La política general en Madrid no va mucho mejor; Esperanza Aguirre sigue liderando un proyecto atolondrado y personalista, tan basado en ocurrencias y operaciones de marketing político, como lo que ocurre y ella misma imputa a Zapatero a nivel nacional.

Con este panorama me he visto en la obligación moral de enrolarme en el Libro Blanco que lidera José Manuel Freire, por encargo de Tomás Gómez Franco, el secretario de los socialitas de Madrid, para buscar alternativas de gobierno al desastre de la sanidad madrileña. Alternativas en clave de nueva gestión pública, se entiende; nada de volver al edén burocrático; pero clarísima marcha atrás en esta estrategia de mercantilizar la sanidad pública.
Libro blanco, ¿navidades blancas?; ojalá; os paso la web creada para este proyecto:
http://librosanidadmadrid.es/

¿Y el panorama nacional?
La falta de ejemplaridad de los políticos y la desesperanza por la falta de calado en las políticas de salida de la crisis, domina el panorama general. Y dentro de las estructuras de gobierno, sorprende la negación del problema financiero, que en 2010 va a ocasionar un enorme desbarajuste en los pagos autonómicos. Parece que sólo los de hacienda están aterrorizados. Los políticos generales siguen jugando a que aquí no pasa nada, y siguen pidiendo a sus consejeros que vendan realizaciones y lancen nuevos proyectos.

La política mira a los medios de comunicación, y éstos miran a los políticos; este mundillo sólo puede alimentarse con grandes espectáculos cada semana. Lo que llamana “el partido del siglo de esta semana”. Y así no acaba de entenderse que estamos muy arruinados, y que tocan hacer cosas que nunca antes se habían tenido que hacer.

Navidades muy negras en el plano político y financiero general; por más que los boatos de la presidencia europea quieran abrirse paso en las primeras páginas. Esto no va a consolar mucho a los parados o infraempleados y sus familias.

¿Y en sanidad?; tras la buena nueva de tener una Ministra con capacidad de influencia, buen trato, y buen manejo en temas delicados (gripe, directiva europea, etc.), se ve mucho más a las claras que el Sistema Nacional de Salud adolece de una base institucional que le permita funcionar; porque cohabitar no es funcionar; porque llevarse bien no es el objetivo, sino el medio para conseguir que las instituciones realicen su trabajo. ¿Por donde abrir líneas de trabajo?; difícil panorama, porque la legislatura está avanzada, y los dineros son tan escasos (y todos lo saben) que los de las CCAA no van a tener interés ni en asomarse al Paseo de el Prado (el cerdito de la hucha no suena …). El pacto de estado, o cambia mucho, o no va a jugar un papel relevante. La Ley de Salud Pública no contiene elementos que cambien el rumbo de desgobierno y fragmentación del SNS, aunque permita hacer algunas cosas valiosas.

Recientemente he optado por aconsejar en hacer una nueva Ley de sanidad, en este caso una LEY DEL SERVICIO NACIONAL DE LA SALUD. Lo tenéis en la revista EL MÉDICO

Repullo JR.¿Entraría en un “Pacto de Estado” la revitalización de los cimientos legales de la sanidad española? El Médico, 2009 Octubre; (1103): 12-15.

Como no está en abierto en Internet, os trascribo el párrafo de consejo final al respecto:

¿Cómo revitalizar los debilitados cimientos normativos del SNS? Este es un debate importante, que debería centrar el posible “pacto de Estado” (los pactos son sobre las reglas del juego, no sobre contenidos del juego en sí). Aquí nos atrevemos a proponer tres líneas de avance:

a) Sobre los contenidos activos y operativos de la LEGSA y la LECC (ambas supuestamente apoyadas por los dos grupos políticos mayoritarios) cabría hacer una especie de texto refundido y actualizado.

b) La actualización debería incluir la universalización efectiva, estableciendo el principio de “ciudadanía sanitaria”, con aseguramiento público, equitativo y único para toda la población, portabilidad nacional (y europea) de derechos, y creación de sistemas de exigibilidad jurídica de los mismos.

c) Y el gobierno y gestión del SNS debería separarse de la función rectora del Ministerio de Sanidad: es esencial buscar un modelo de “Agencia del SNS”, a través de algunos de los sistemas avanzados de buen gobierno (Banco de España, RTVE, …) diseñados para garantizar una razonable independencia del poder ejecutivo (¿Senado?), un bajo nivel de politización partidaria, una máxima transparencia y rendición de cuentas, y una suficiente estabilidad para garantizar un buen desempeño técnico.
[1]

Esta sería la nueva LEY GENERAL DEL SNS que muchos deseamos y esperamos; los políticos normales piensan sólo en las próximas elecciones; los estadistas piensan en la siguiente generación; ojalá nuestros dirigentes políticos, dentro de este pacto por la sanidad, estuvieran a la altura del reto histórico, y fueran capaces de comportase como auténticos estadistas de la España del Siglo XXI.

Gracias, y feliz año a todos

REPU


[1] La propuesta de creación de una Agencia del SNS viene comentada en esta referencia: Repullo JR, Freire JM. Gobernabilidad del Sistema Nacional de Salud: mejorando el balance entre los beneficios y los costes de la descentralización. Informe SESPAS 2008. Gac Sanit. 2008; 22(Supl 1): 118-25

domingo, 25 de octubre de 2009

Arquitectura y Medicina, 360 = Máster


Simplemente tienen razón; medicina se pasa de créditos; rebasa los cuatro años de Bolonia de grado, y se adentra en los seis años (6 x 60 = 360) con probabilidad de tener que añadir uno más (por la propia dificultad de los estudios), y con la seguridad de tener que adentrarse en hacer una especialidad de más de tres años para poder ejercer investido como “caballero de la bata”.

Y yo me pregunto; ¿porqué tienen que manifestarse estos chicos?; ¿es que el tema es tan difícil o tan controvertido que no se puede arreglar simplemente desde arriba, como función de gobierno?; ¿tan poca vida inteligente hay en los planetas de las autoridades educativas?

O pueden ser cosas de la estética: ¿quizás otras carreras de ciencias o letras pueden molestarse?; espero que no; que echen cuentas de cómo acaba siendo la trayectoria profesional de los médicos (10 años de formación para empezar a integrarse en el mercado de trabajo) y reflexionen si quieren para sí mismos un trato semejante.

En fin; mi apoyo a los compañeros estudiantes de medicina; es una pena que haya que manifestarse y luchar por cosas sensatas y sencillas de explicar y entender. No quiero imaginarme lo que habrá que hacer para movilizar otros temas más complejos y controvertidos…

jueves, 15 de octubre de 2009

Gürtel-Valencia, resultados: Estética 1, Ética 0


Curioso caso estudio sobre conducta política… veamos:

Los chicos del PP valenciano lo tenían todo atado y bien atado con el tema Correa-Bigotes. Cuando el Juez de la Rúa (más que un amigo de Camps según confesión propia de éste) archiva el segmento valenciano del caso Gürtel, salen en tromba festejando su inocencia, y contra-atacando a los que se habían atrevido a dudar de su honorabilidad.

Nada que objetar por el lado de la presunción de inocencia . Mucho que objetar por el evidente conflicto de interés entre el que juzga y el que es juzgado, que sólo hace más hondo el agujero de desprestigio del poder judicial.


Pero … el mensaje que subyace preocupa mucho: parecería que todo lo que no esté contemplado como delito (incluido el cohecho impropio), o lo que no pueda probarse materialmente, valdría en el juego de la política. ¿Recuerda alguien lo de la mujer del César? (no precisamente Rita Barberá, que intentó arreglar el asunto con una incomprensible y patética metáfora sobre los regalos de anchoas del presidente cántabro.

Sin embargo, las cosas aún pueden envenenarse más: la bravata de que la victoria electoral sería la verdadera reválida que limpiaría el honor de los políticos valencianos encausados, supone un lanzazo más profundo en la herida (ya amplia) que ha abierto en la calidad democrática de nuestras instituciones. ¡Viva el populismo!; el voto lo limpia todo…

El desenlace (provisional) de esta tragi-comedia, también tiene su interés: de pronto se levanta el secreto del Sumario-Garzón, y miles de páginas con suculentas conversaciones telefónicas intervenidas, nos permiten asistir desde primera fila de cotilleo a la insoportable estética de los protagonistas del asunto. Zafiedad, amiguismo, vulgaridad, insolidaridad, oportunismo… Al darnos cuenta de la falta de calidad humana e intelectual de estas criaturas, se cae la venda de los ojos, y de pronto empiezan a pedirse dimisiones.

El pobre Costa, con su Lacoste y su habla pija (las delicias de Wyoming), no entiende porqué le explota la situación en la cara. Algo que creía tener atado y bien atado al haberse sobreseído el expediente valenciano, y al tener encuestas de popularidad y voto a favor.

Lo que nadie le ha explicado es que en las sociedades post-modernas (imagen, forma, levedad…) la estética es más importante que la ética. Una grabación de conversación cutre, casposa y corrupta, valen más que mil palabras de un sumario.

También es una pena. Que sólo por el daño a la estética se repare la violación despiadada de la ética. Así vamos…

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Daños colaterales en la Gripe A




Recientemente hemos estado en Mahón un grupo de sociedades científicas convocadas por SESPAS para integrar la información existente, enviar a la sociedad un mensaje de SERENIDAD, y reflexionar sobre algunos aspectos de la respuesta asistencial que pueden ser mejorados.
Aquí podéis visitar en la página web de SESPAS el documento de consenso:

http://www.sespas.es/carta2.pdf

Daños colaterales podrían estarse produciendo, como resultado de la actual respuesta política e institucional:

El pacto de estado por la sanidad; ¿Dónde está?; en el agripado espacio-tiempo político ya no cabe; curioso asunto este de la agenda pública, donde sólo se puede tratar un problema de cada vez; pensaba que la feminización de la política podría reducir esta limitación cognitiva propia de los varones (que sufrimos de serias dificultades para pensar o hacer varias cosas simultáneamente).

Lo que va a costarnos la vacuna (no me atrevo a sugerir que no paguemos este precio social en el altar del riesgo cero)… en relación a lo que va a conseguirse… algunos aragoneses esforzados han echado números y parece que podría estar en más de 900.000 euros por año de vida ganado (tengamos en cuenta que se suele poner como referencia de intervenciones sensatas y eficientes aquellas que andan por debajo de 30.000). Los daños colaterales en este caso se cifrarían en las cosas que no vamos a poder hacer por dedicar los recursos a esta inmunización. Y que venga pronto la vacuna, porque si tarde un poco, nos encontrará inmunizaditos por el avance (al parece subclínico en gran medida) de esta primera ola pandémica.

Y una reflexión final: si queremos que el antiviral esté disponible para que ante síntomas de gravedad pueda iniciarse rápidamente el tratamiento, debería estar disponible en los almacenes o botiquines de los centros de salud, para que tras la indicación se inicie rápidamente el tratamiento; esto es mucho más fácil y más eficiente que la concentración en oficinas de área u hospitales, y más racional que la prescripción y dispensación en oficinas de farmacia.

viernes, 4 de septiembre de 2009

COMBATIR LA EPIDEMIA DE GRIPE "P" (p de pánico)



Los blogeros sanitarios están uníendose para frenar la histeria colectiva: nos unimos a este objetivo común, y recomendamos ir a la página gripe y calma en esta dirección:

http://gripeycalma.wordpress.com

Más adelante creo que habrá que reflexionar sobre lo vulnerable que es nuestra sociedad a este tipo de problemas; la "industria del riesgo cero" se está haciendo de oro ante la dificultad de modular respuestas por parte de la sociedad, los medios de comunicación y los responsables políticos ...

Pero de esto hablaremos otro día; ahora toca sumarse a esta sensata campaña

lunes, 17 de agosto de 2009

AREA SANITARIA DE MADRID: UNA, GRANDE Y LIBRE



Mucho tiempo sin escribir en el blog; repuesto de mis vacaciones aprovecho para iniciar la temporada con lo último que hice; una intervención en una mesa redonda para debatir sobre el área única sanitaria para todo Madrid, convocada por AMAS (Asociación Madrileña de Administración Sanitaria), y con la contraparte de la vicenconsejera Ana Sánchez ...

Espero que os interese




El PROYECTO DE LEY DE LIBRE DESTRUCCIÓN DE LAS ÁREAS SANITARIAS EN MADRID
Avanza la ley de libre destrucción de las áreas sanitarias de Madrid
José Ramón Repullo Labrador

El anteproyecto de Ley de libertad de elección, no por casualidad llamado popularmente del “área única sanitaria”, que está en trámite de discusión de enmiendas en la Asamblea de Madrid, presenta cuatro problemas que complicarán enormemente la organización y funcionamiento del Servicio Madrileño de Salud.


a) Con el argumento de la libre elección se destruyen las áreas sanitarias.

Se trata de una gran falacia técnica sobre la cual está construido todo el proyecto de Ley: si la “libre elección”, se entiende como la no existencia de restricciones por el lado de la utilización de servicios por parte del paciente, entonces esto no exige ni precisa la desaparición de las Áreas de Salud.

Recordemos que las Áreas de Salud, que establece la Ley General de Sanidad de 1986, y que revalida la LOSCAM de 2001 (Ley de Ordenación Sanitaria de la Comunidad de Madrid), son estructuras territoriales que tienen como propósito fundamental coordinar los centros y dispositivos sanitarios del territorio para dar servicios integrados a los ciudadanos: por lo tanto, la organización de las áreas de salud se justifica en la organización y articulación de la oferta, y no en el encuadramiento de la demanda.

Y este problema se agranda cuando enfrentamos a un cambio en el patrón de necesidades de salud: envejecimiento, cronicidad, comorbilidad, pluripatología, etc. Todo ello orienta a una actuación más coordinada, más integral y a lo largo del tiempo, con una mayor relación entre niveles asistenciales, y con un gran énfasis en la gestión de enfermedades, de casos, de educación e información al paciente y su familia, y de incorporación de acciones de prevención y promoción de la salud. En esta clave están realizándose innovaciones en otros países y sistemas sanitarios (incluso en los seguros privados californianos como Kaiser Permanente)

También en España Comunidades Autónomas como Extremadura, Aragón, Valencia y próximamente Galicia, han optado decididamente por generalizar estructuras integradas para todos los centros y servicios del área de salud. A través de esta arquitectura organizativa, se intentan aproximar la primaria, la especializada, la salud mental, la salud pública y lo socio-sanitario.

Incluso el modelo “Alzira” de privatización de la provisión, se basa en una fuerte integración en el área territorial y poblacional asignada.

Por ello, cualquier política que desarticule o debilite la relación entre niveles y servicios que trabajan en un territorio y con una población, incurre en riesgos de merma de la eficiencia, efectividad, calidad y sostenibilidad. Y por este camino parece que la futura ley quiere que nos adentremos.

Lo preocupante es que el verdadero y único contenido regulatorio real de la Ley de libertad de elección se centra una labor derogatoria que promueve la disposición adicional única que modifica la LOSCAM de 2001, y que redacta el artículo 4 de la misma en estos términos: “El Sistema Sanitario de la Comunidad de Madrid se organiza en un Área Sanitaria Única integrada por el conjunto del territorio de la Comunidad de Madrid.”

Y es precisamente en este artículo 4 donde se establecía la importancia de la descentralización a las áreas sanitarias, el trabajo de coordinación entre niveles, y la planificación de recursos en base a las necesidades de salud de la población. El contraste entre las dos leyes permite apreciar la diferencia entre los tándems Gallardón-Echániz y Aguirre-Güemes, que abunda en la tesis de que el actual ejecutivo autonómico está transitando por una senda divergente respecto a los acuerdos y consensos tácitos que animan el Sistema Nacional de Salud.

b) Una ley defectuosa e inconcreta para dar plenos poderes de derribo al gobierno de la Comunidad de Madrid.

La manufactura jurídica del texto es muy defectuosa. El propio Consejo Económico y Social, pese a rendir vasallaje político al gobierno, no ha podido dejar de deslizar algunas críticas: así cuando dice que “es indispensable que el desarrollo legislativo subsiguiente a la entrada en vigor de esta Ley sea sometido a su consideración”; parece que ante el tono retórico e inconcreto de la Ley, no acaba de fiarse mucho del gobierno y le pide visar o revisar los decretos y normas de desarrollo.

También lanza una educada alerta ante el miedo contenido al desbarajuste organizativo que puede producirse, cuando afirman que “dada la envergadura de los posibles cambios organizativos y de gestión que se derivarán del Área Única, se debería tener en cuenta en su desarrollo reglamentario los aspectos propios de una asistencia sanitaria de calidad”; ¿no parece que el CES percibe un antagonismo entre el manejo de la libre elección y la calidad de los servicios?


Lo que ocurre realmente, es que se ha elaborado un anteproyecto de Ley que tiene un carácter habilitante exagerado y vergonzante. Es una técnica de filibusterismo político bien conocida la de aquellos partidos políticos con mayorías absolutas (o asimiladas) que se otorgan desde el poder legislativo al poder ejecutivo un cheque en blanco para obviar el debate en el foro parlamentario y evitar la resonancia social y mediática.


c) Análisis económico ignorante, ingenuo o malicioso.

Hay un importante problema de diseño, que afecta a la dimensión económica y financiera. El texto nos hace creer que se puede obtener la libre elección sin gastar casi nada (sólo un poquito más en tecnologías y comunicaciones);

la memoria económica completa esta tarea de ocultación , afirmando claramente que no supondrá un mayor gasto global porque lo que unos ganan otros pierden, que los costes históricos no representan problemas porque hay márgenes de reasignación financiera (de los centros y servicios menos elegidos a los más elegidos), y simplemente ignorando los costes de transacción del nuevo modelo (programación, organización, administrativos, de intercambio de información, de facturación o compensación cruzada y de resolución de incidencias y litigios).

Pero, aunque casi no se hable de la organización necesaria para que esto funcione, está claro de que si a alguien le pagan un salario fijo (con una productividad variable casi simbólica), lo último que querrá es ser elegido por muchos pacientes, salvo que se le pague una cantidad relevante por asumir la demanda incremental. Y también que los centros más elegidos incurrirán en mayores costes variables que deberán ser tenidos en cuenta. Todos estos temas espinosos que aparecían en los borradores previos ahora han quedado excluidos del texto del anteproyecto por pura conveniencia política.

La literatura de economía de la salud lleva ya muchos años explicando los problemas de la demanda inducida por la oferta (que lleva a que la demanda crezca cuando se recompensa la actividad adicional), la especificidad de activos sanitarios (que complica gestionar la disminución y reasignar recursos), y la teoría de agencia (que explica porqué al ser un responsable político el “agente principal” no es tolerable social y políticamente ni la quiebra ni la disminución de los que son menos elegidos).

Los británicos han jugado a esto este juego a fondo (Thatcher, Major, Blair y Brown); los dos primeros (en especial Major), conservadores, se encontraron con el efecto indeseado de un crecimiento del gasto como resultado del mercado interno y la libre elección; los dos segundos, laboristas, impulsaron la libre elección y la competición entre proveedores públicos dentro de un paquete explícito y de gran volumen de recapitalización, inversión y expansión de la red sanitaria del NHS.

En Madrid parece que vamos a hacer verdad lo de bueno, bonito y barato: estando por debajo del gasto per-cápita español, siendo España de los que menos gasto público muestra en la Europa-15, y en medio de una crisis económica que es grave y se prevé larga, nos lanzamos a reconocer un derecho irrestricto, y a buscar modelos claramente inflacionarios donde el dinero siga al paciente, y todos nos facturemos voluptuosamente. Ingenuidad, ignorancia o malicia…


d) desorientación sistémica e incapacidad para gobernar un sistema complejo

El tercer problema de diseño se refiere a la organización del sistema sanitario. Hay varios errores profundos de concepción.

Primero cuando se afirma taxativamente que “La Libertad es el valor esencial y el principio organizador de toda sociedad avanzada”. Es emocionante este entusiasmo liberal, pero las ciencias políticas y morales nos hablan de que la acción humana y social está basada en diversos valores, que entre éstos hay jerarquía y conflicto, y que las decisiones públicas deben ponderarlos o sopesarlos en cada caso. Si dominara sistemáticamente el principio de autonomía (libertad individual), entonces el gobierno autonómico debería proponer cambios como el de elegir al juez que nos juzga, al inspector de hacienda que nos revisa la declaración, o al policía de tráfico que nos puede sancionar.

Esta exageración puede provenir de un concepto más estrecho del principio de autonomía, limitado al ámbito de la “libertad de consumir”. En efecto, se tiende al mimetismo de las reglas del mercado, donde toma fuerza la “soberanía del consumidor” y lo de “el cliente siempre tiene razón”. Pero en el mercado de bienes y servicios privados, el consumidor tiene mucha más información para la toma de decisiones, y (sobre todo), afronta su decisión con su propio dinero, y no con el que se ha recaudado coercitivamente a la ciudadanía a través de impuestos.

Libertad es algo más que la inexistencia de restricciones formales; es la hegeliana “comprensión de la necesidad”; es la libertad de oportunidades, es la capacidad efectiva de mejorar las oportunidades de salud; y es la posibilidad de mejorar la calidad y satisfacción en la relación del usuario con los servicios sanitarios.

Lamentablemente no es un término unívoco: por ejemplo la libertad aparente puede estar en contradicción con la real: así, se puede restringir la financiación pública (limitando por tanto las oportunidades de utilizar servicios sanitarios al conjunto de una población) aunque a la vez se permita que los pacientes se muevan (¿desesperadamente?) para sortear el racionamiento y la lista de espera y buscar alguien que les quiera atender.

Otro error de concepción, es entender la atención sanitaria como un proceso de consumo independiente y desacoplado de ítems de servicio: una consulta, una prueba diagnóstica, un tratamiento, una intervención, un ingreso, etc. Dice candorosamente el texto “Los pacientes a quienes se les prescriba atención especializada podrán elegir libremente médico en cualquier hospital…”; no repara el redactor en que usa el término “prescribir”, para derivar entre niveles a un paciente. Como si fuera un fármaco o una sesión de fisioterapia o aerosoles.

Este modelo de “Shopping around” o ir de tiendas para elegir quién puede operarme de la cadera, quién me cura la migraña, quién me quita las varices o quién me trata el acné, revela una visión fragmentada del grueso de las necesidades asistenciales de la población, y profundamente equivocada sobre lo que se precisa para mejorarla.

Y este es el tercer problema de concepción: pensar que la rivalidad y competición entre proveedores, será el mejor motor de la eficiencia y la calidad. Y para ello se busca crear un mercado atomizado, un bazar caótico de visitas, procedimientos y procesos médicos, monetarizar las transacciones para que mimeticen el mercado, y construir un esquema adversarial entre los centros y servicios públicos para que sean más “eficientes”.

Es más, se supone que el propio paciente, picoteando de unos proveedores a otros, será la fuerza motora de la eficiencia asignativa; el enorme problema de la asimetría de información (entre pacientes y médicos) se salva con unas irrelevantes estadísticas y encuestas de satisfacción que en casi nada ayudan a decisiones complejas sobre qué debo hacer o quién puede ayudarme.


Hay alternativas: libre elección sin romper las áreas de salud.

Técnicamente existen alternativas que permitan conciliar la llamada “libre elección” con la integración de proveedores en áreas de salud. Se trataría de:

a) zonificar por el “lado de la oferta” para garantizar que el principio de necesidad está apropiadamente cubierto y que se estructura adecuadamente la relación entre niveles y servicios;

b) pero no “encuadrar” a la población por el “lado de la demanda”, y permitir al usuario moverse a otros proveedores con tan sólo mínimas barreras de canalización, e incluso facilitando activamente su derecho a una segunda opinión para procedimientos o intervenciones de mayor alcance o riesgo.

c) y para que haya elección real, deberíamos compensar la asimetría de información que sufre el paciente, con un papel activo de su médico de atención primaria, que debe actuar como su intermediario, consejero y agente ante el conjunto del sistema.


En esta fase de tramitación de la Ley, lo que podría pedirse, volviendo a la primera y principal crítica, es que sólo se legislara sobre la libre elección, y se eliminara la disposición adicional única, que es la responsable directa del derribo de la organización territorial de la sanidad pública madrileña.

Nos tememos que va a ser rechazada la petición, porque en último término parece que la destrucción de las gerencias de área de atención primaria es uno de los objetivos más apreciados por los actuales gobernantes de la Consejería de Salud (ignoramos las razones de esta conducta tan hostil).

Como terapia paliativa, y supuesto que se lleva a cabo ésta anunciada desarticulación de las gerencias de atención primaria, cabría quizás recomendar que se mantuviera una estructura de gestión de la atención primaria y comunitaria, que coincidiera con el área de influencia de los hospitales generales de agudos de Madrid; al menos estas nuevas “áreas tácitas de salud”, permitirían tener un reducto organizativo desde donde ensayar el rediseño asistencial y el trabajo por procesos para problemas crónicos de salud.

Suponemos que estas dos sugerencias técnicas encajan mal con el estilo de “gobernar sin complejos” que parece caracterizar los usos y costumbres políticos en la Comunidad de Madrid. Lo peor del estilo de “despotismo ilustrado” es cuando se produce huérfano de ilustración y con escasa vocación de diálogo sincero, de transacción y de consenso.